Me gustaría haber empezado poniendo justicia con mayúscula pero, pienso que nuestros juristas o, mejor dicho, los que rigen el destino de la justicia en España actualmente, no se lo merecen. Justicia con mayúscula es aplicar las leyes con imparcialidad, y este no es el caso. Unos porque vienen defendiendo posiciones claramente en sintonía con el PP. Otros... bueno no sé como explicarlo a no ser que respondan a viejas rencillas personales o políticas, sólo asó se explica como dirigentes del Psoe y miembros del gobierno, con el presidente a la cabeza, declaran su adhesion a Garzón y los miembros del tribunal que están ahi precisamente a propuesta de los socialistas, votan por condenarlo y expulsarlo a patadas de su juzgado. Hasta a un juez declarado prevaricador como Gomez de Liaño se le permitio estar en su juzgado hasta que, una vez juzgado y sentenciado, el Consejo General del Poder Judicial dió la orden de que dejara su puesto.
A Garzón no, a Garzón por el simple hecho de estar imputado (y de que manera tan extraña) ya se le aparta.
¿Por que digo de manera extraña? Porque sólo con un acto de acusacion popular, la de los nostálgicos franquistas de Manos Limpias, hecho novedoso en la imputación a un juez, es suficiente prueba a juicio del juez Varela, que ademas ha redactado prácticamente el auto. Juez y parte. No es extraño que juristas de los cinco continentes se echen las manos a la cabeza y hasta hayan creado un grupo de apoyo a Garzón.
La justicia es un asunto pendiente en este país. Se renovó o se intento renovar cada uno de los pilares del Estado heredado de la dictadura. Menos uno: la justicia. Sigue pendiente su adecuación a una democracia minimamente formal.
Quizá este órdago lanzado contra Garzón sirva a ese propósito, cuando las cosas se pongan en su sitio (y confío en que se pondrán) y quede la sentencia en el más absoluto de los ridículos y ellos desprestigiados como juristas, cosa, la justicia, de la que han demostrado saber muy poco o que la han aplicado torticeramente.