Imaginemos que tenemos un negocio y el dueño del negocio rival nos cae rematadamente mal, entre otras cosas porque vende más que nosotros. Podríamos hacer todo lo posible para que le fuera mal y que de rebote sus ventas vinieran a nosotros. Si fuéramos malos competidores haríamos correr el rumor de que cobran en dinero negro, los trabajadores no están asegurados, las instalaciones estan caducas y sucias....
¿Y si el azar hiciera que debido a sus crecientes malas ventas el negocio de la competencia cayera en nuestras manos? Pues sería autentica mala suerte porque si hemos estado años y años hablando mal de las instalaciones, salubridad y demás, no podriamos convencer de la noche a la mañana a los consumidores de lo contrario. Quizá habríamos pecado de bocazas.
Pero imaginemos, sigamos imaginando, que sabemos que el negocio, irremediablemente, va a caer en nuestras manos y, sin embargo, seguimos hablando mal de el, sabiendo que tendremos que ser nosotros los que lo reflotemos. Eso seria una una estupidez, un tirar piedras al propio tejado. Cualquier idiota, Gonzalez Pons incluido, puede entender el razonamiento.
Cualquier idiota si, pero trasladado a la vida pública, parece que en el Partido Popular no lo alcanzan a comprender.
El Gobierno de España, irremediablemente, va a caer a partir del 20-N en sus manos y, sin embargo, siguen hablando mal no ya del partido oponente, Psoe, sino de la solvencia económica del pais que van a gobernar.
Y, otro tanto ocurre con el tema de ETA. Tanto y tan mal han hablado de que por intentar la paz, se doblaba la rodilla ante el terrorismo que sus mismos fieles a duras penas les dejaran que gestionen el paso tan importante que ha dado la banda que, aun no siendo suficiente, es un primer paso fundamental para el futuro de mucha gente, en el Pais Vasco y fuera de él.
Dios, Ala o Buda nos pillen confesados cuando esta gente tenga que gestionar los asuntos patrios, con la mala leche que han creado todos estos años. Amen.
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